La salud mental entre los cinco mayores riesgos de negocio en el Perú, según Marsh
Lima, Ago.7,2026.– Las personas dejaron de ser un tema exclusivo de Recursos Humanos para convertirse en un factor crítico de negocio, con impacto directo en la productividad, la continuidad operativa y la rentabilidad. Así lo revela People Risk 2026, el estudio global de Marsh que identifica los 25 principales riesgos vinculados a la fuerza laboral según su probabilidad de ocurrencia y su impacto potencial en el corto plazo, y que en esta edición incorpora una lectura específica del mercado peruano.
Marsh, firma líder global en riesgos, estrategia y personas, señala que mientras a nivel global el principal riesgo de personas son las amenazas cibernéticas, en el Perú el primer lugar lo ocupa la transformación de los lugares de trabajo, seguida por la escasez de talento tecnológico. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el peso que adquiere la salud mental: en el Perú, el deterioro de la salud mental se ubica en el cuarto lugar entre los riesgos de personas, mientras que a nivel global ocupa el noveno puesto.
“Que la salud mental aparezca tan arriba no significa necesariamente que el Perú esté peor que otros países, sino que el problema está más visible. Hoy muchas organizaciones siguen normalizando el exceso de trabajo, la hiperconexión y la presión constante. Cuando las expectativas sobre las personas aumentan sin los recursos adecuados para responder, el agotamiento se acelera. Reconocer este riesgo es el primer paso para gestionarlo”, señaló Ariel Almazán, Líder de Salud y Beneficios de Marsh para Latinoamérica y El Caribe.
Una radiografía distinta a la del mundo
El estudio agrupa los riesgos de personas en cinco grandes frentes. En Perú, los hallazgos muestran un perfil particularmente desafiante:
- La transformación de los lugares de trabajo lidera la lista: El cambio en dónde y cómo se trabaja —incluyendo reubicación de operaciones, reconfiguración de cadenas de suministro y consolidación de modelos híbridos y remotos— está obligando a las empresas a adaptar equipos y procesos de manera continua, con presión directa sobre la operación.
- La salud mental gana relevancia, pero sigue sin gestionarse plenamente: Aunque ocupa el cuarto lugar local, solo una de cada tres organizaciones considera efectiva su evaluación de riesgos psicosociales, una herramienta clave para anticipar cómo el entorno laboral afecta el bienestar de los equipos.
- Existe conciencia sobre el talento, pero aún falta preparación para retenerlo: El 70% de los encuestados ve probable enfrentar una escasez de talento en el corto plazo, pero solo el 40% cuenta con una propuesta de valor al colaborador sólida y apenas el 38% tiene mecanismos efectivos para escuchar y comprometer a su gente. En los perfiles más escasos, la retención ya no depende solo del salario, sino también de la flexibilidad, el desarrollo y el propósito.
- La ciberseguridad entra por las personas: Las amenazas cibernéticas ocupan el tercer lugar en el Perú, pero rara vez son un asunto puramente tecnológico. Un solo correo falso puede comprometer sistemas enteros. Por eso, la primera línea de defensa está también en la capacitación y en una cultura de seguridad.
- La adopción de inteligencia artificial encuentra una barrera cultural: Aunque el 73% de la alta dirección considera que dominar la IA será tan importante como dominar las finanzas, el principal obstáculo para su adopción sigue siendo una cultura organizacional que todavía no prioriza suficientemente la innovación ni el aprendizaje continuo.
Del diagnóstico a la acción
Para Marsh, el reto de las empresas peruanas no está solo en identificar los riesgos, sino en convertir ese diagnóstico en gestión concreta.
“El desafío ya no es diagnosticar. Muchas organizaciones miden los riesgos psicosociales porque la norma lo exige, pero eso se queda en el papel. El siguiente paso es traducir esa información en un plan con responsables, plazos e indicadores, e integrarlo a la estrategia de talento y productividad. Y hay algo clave: el colaborador no se cansa de que le pregunten; se frustra cuando, después de responder, no pasa nada”, advirtió Almazán.
Según el estudio, cuando las áreas de Recursos Humanos y Gestión de Riesgos trabajan de forma coordinada, la efectividad de las medidas de mitigación mejora de manera significativa —hasta en más de 30 puntos porcentuales en algunos riesgos—. Sin embargo, el potencial de esa colaboración sigue subutilizado: en América Latina y el Caribe, solo el 39% de las organizaciones afirma que ambas funciones trabajan plenamente de manera conjunta.
“En Marsh somos una firma global de riesgos, estrategia y personas, y vamos mucho más allá de la intermediación de seguros. Ayudamos a las organizaciones a anticipar estos desafíos y a convertirlos en oportunidades de crecimiento. Mirar estos riesgos con una visión estratégica permite definir qué hacer, quién debe hacerlo, cómo y cuándo. Bien gestionado, el riesgo de personas puede convertirse en una ventaja competitiva real”, concluyó Ariel Almazán, Líder de Salud y Beneficios de Marsh para Latinoamérica y El Caribe.

.jpeg)
Leave a Comment