¿Cómo la inestabilidad política afecta la inversión privada y el patrimonio de las familias?
Lima, Feb.20,2026.- Esta situación eleva el riesgo país, encarece el financiamiento del Estado y de las empresas, reduce la inversión privada y limita el crecimiento que sostiene el patrimonio de las familias.
Si el calendario electoral se cumple y en abril el Perú elige un nuevo presidente, el país habrá tenido 10 mandatarios en 10 años. Entre 2016 y 2026 se habrá completado una década marcada por vacancias, renuncias, encargaturas y transiciones abruptas. La reciente elección de José María Balcázar como presidente del Congreso y, por sucesión constitucional, presidente interino de la República, no es un hecho aislado, sino parte de una secuencia que se ha repetido en los últimos años.
“Cuando los cambios en la jefatura del Estado se vuelven recurrentes, dejan de ser solo un asunto político y pasan a tener efectos económicos. La inestabilidad constante modifica la percepción de riesgo sobre el país, y esa percepción es determinante en las decisiones de inversión y financiamiento” resalta Max Huidobro gerente general de Goal Capital, firma peruana especializada en asesoría financiera
En la práctica, cada episodio de incertidumbre institucional lleva a los mercados a recalcular el riesgo del Perú. De acuerdo con el representante de Goal Capital, ese ajuste se refleja en una mayor prima por riesgo país, un mayor costo de financiamiento para el Estado cuando emite deuda, tasas más altas para las empresas y una reducción en la inversión privada. Como consecuencia, el crecimiento potencial de la economía se reduce. No es una reacción ideológica, sino un cálculo financiero: el capital se dirige hacia entornos donde las reglas son previsibles.
“Ese mayor riesgo percibido también impacta en las decisiones cotidianas de empresas y personas. Ante un entorno político incierto, una empresa puede postergar su expansión, un inversionista internacional puede reducir su exposición al mercado local, un banco puede encarecer el crédito y un emprendedor puede decidir esperar antes de invertir. Cuando estas decisiones se multiplican en distintos sectores, el resultado es menor productividad, menos empleo formal y menores ingresos en el largo plazo. La economía no necesariamente colapsa, pero crece por debajo de su capacidad” resalta Huidobro.
En medio de esta década turbulenta, el Banco Central de Reserva del Perú ha actuado como un factor de estabilidad. “Su independencia y manejo prudente de la política monetaria han permitido contener la volatilidad cambiaria, mantener bajo control las expectativas de inflación y sostener la credibilidad financiera internacional. Sin embargo, la estabilidad monetaria no sustituye la estabilidad política. Las reglas, la seguridad jurídica y la ejecución de políticas públicas dependen del sistema político y de su capacidad de generar continuidad” precisa Max Huidobro.
El especialista en asesoría financiera señala que, si el Perú completa el ciclo de 10 presidentes en 10 años, el mensaje para los inversionistas es que la volatilidad dejó de ser temporal y pasó a ser estructural. Eso implica mayor volatilidad en activos locales, menor valorización de empresas, mayores spreads en emisiones soberanas y corporativas, y un mayor costo de capital tanto para el Estado como para el sector privado. En otras palabras, financiarse e invertir en el país se vuelve más caro.
“Ese encarecimiento termina impactando en el patrimonio de las familias. Un menor crecimiento potencial implica menores retornos en inversiones locales, menor valorización inmobiliaria y menor dinamismo empresarial. Además, aumenta la sensibilidad frente a movimientos cambiarios. En este contexto, concentrar todo el patrimonio en una sola jurisdicción expone completamente a ese riesgo. Por ello, la diversificación internacional —en distintas monedas y bajo marcos regulatorios más estables— se convierte en una herramienta de gestión financiera frente a un entorno político que ha mostrado ser inestable durante una década” concluye Max Huidobro, gerente general de Goal Capital.

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