Lima, Jun.3, 2026.- A pocos días de la segunda vuelta presidencial (domingo 7 de junio), un análisis elaborado por Izimedia –empresa de inteligencia de medios– sobre 8108 registros de prensa escrita y digital (4425 noticias únicas) publicados durante mayo, concluyó que la campaña entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) se está disputando en el terreno de la coyuntura y la confrontación, con escaso espacio para las propuestas de gobierno.Mayor presencia no es mejor presencia
Roberto Sánchez registró más cobertura que Keiko Fujimori, tanto como candidato individual (3278 frente a 2687 noticias, un 22 % más) como sumando a su círculo cercano (3799 frente a 2739). Incluso su territorio mediático propio —noticias donde solo aparece su bloque, sin mención del rival— es casi el triple (1686 noticias exclusivas frente a 626). Esa ventaja se explica en gran medida por la presencia de dos aliados de alta carga reputacional —el expresidente Pedro Castillo (1217 noticias) y Antauro Humala (492)—, que son noticia por motivos ajenos a la campaña y que Sánchez no controla. El círculo de Fujimori, en cambio, casi no genera cobertura propia (apenas +52 noticias sobre ella).
Una campaña de coyuntura, no de propuestas
Cerca del 90 % de la cobertura de ambos aparece enmarcada en el proceso electoral —debates, encuestas, resultados y la autoridad comicial—, mientras que las noticias centradas exclusivamente en propuestas programáticas representan apenas el 3,8 % del total.
Los pasivos (flancos) que marcan a cada candidato son diferentes: a Fujimori la define su frente judicial propio (caso Cócteles, Lava Jato y la multa de la ONPE), sobre hechos concretos y acotados; a Sánchez, la asociación con Castillo y Humala (indulto y autogolpe) que, dentro de su propio bloque noticioso, alcanza al 44 % de su cobertura. En lo estrictamente programático ambos comparten casi la misma jerarquía, siendo economía la principal temática para ambas candidaturas (crecimiento en Fujimori, empleo y sueldo mínimo en Sánchez).
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CIFRAS CLAVE DEL MONITOREO
4425 — noticias únicas analizadas
(1–31 de mayo de 2026).
48 % — de las noticias menciona a
ambos bloques: cobertura de confrontación.
15 % / 9 % — de la cobertura es vocería
activa (Sánchez / Keiko).
−14
/ −26 — tono neto (positivo -
negativo) de la cobertura (Keiko / Sánchez)
81 / 85 — (similitud 0 a 100) índice de
coherencia entre mensaje mediático y plan de gobierno (Keiko / Sánchez).
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¿Quién fija la agenda?
Solo el 15 % de la cobertura de Sánchez y el 9 % de la de Fujimori corresponde a vocería activa (noticias donde el propio candidato propone o anuncia); el resto es proceso electoral o terceros hablando de ellos. Sánchez hace vocería casi el doble y se comporta como un fijador de agenda más proactivo: cuando toma la palabra empuja sobre todo economía y empleo y ataca por corrupción. Fujimori, más reactiva, prioriza obra pública, seguridad y economía y el mensaje defensivo de que su eventual gobierno duraría “solo cinco años”. Llamativamente, ninguno de los dos quiere ser dueño de la conversación judicial e institucional —la que más los rodea—, y el eje de la integridad funciona como un arma de doble filo: Sánchez ataca a Fujimori por el caso Cócteles, y Fujimori a Sánchez por la vía del “terruqueo”.
Un tono adverso para ambos, peor para Sánchez
Al evaluar cómo trata la prensa a cada candidatura, el estudio detectó que ambas tienen una cobertura de tono predominantemente negativo, más pronunciada en el caso de Sánchez; el saldo neto (menciones positivas menos las negativas) de Sánchez es de −26 puntos frente a −14 de Fujimori.
La negatividad hacia Fujimori se concentra en eventos puntuales, sobre todo la sanción de la ONPE de mayo (31% de sus notas) y un encuadre genérico de corrupción (33 %), mientras que el caso Cócteles, ya archivado, pesa menos (10 %): un pasivo real pero acotado. La de Sánchez, en cambio, proviene de múltiples frentes simultáneos: sus propias denuncias (35 %), el vínculo con Castillo (27 %) y Humala (16 %) y el encuadre de “comunismo/caos” (14 %). Así, la imagen predominante de cada uno queda nítida: Fujimori aparece como una candidata con una sombra contenida de corrupción y autoritarismo y Sánchez como “el candidato de Castillo, del comunismo y del caos”, el marco que históricamente activa el voto del miedo frente a la izquierda.
Discurso y programa: coincidencias y brechas
El contraste entre lo que cada candidatura instala en los medios y lo que plantea en su plan de gobierno arroja, en general, índices de coherencia altos (81 para Fujimori, 85 para Sánchez), pero con brechas reveladoras. Sin embargo, ambos amplifican el eje de integridad y anticorrupción mucho más de lo que sus programas plantean. Fujimori, además, enfatiza la seguridad pese a que su plan apenas la aborda y subutiliza su mayor fortaleza tangible —vivienda e infraestructura, con propuestas concretas que rinden electoralmente—. Sánchez mantiene un mensaje económico sólido y coherente con su plan, pero deja relegadas prioridades centrales de su programa, como la salud, el agro y la educación.
Según el análisis de Izimedia,
en esta segunda vuelta el relato lo dominan el escándalo y la confrontación, no
las propuestas. Para los equipos de campaña, el desafío no es aparecer más,
sino recuperar el control de su propia agenda: Fujimori tiene fortalezas en
obras públicas que no está usando, y Sánchez, una agenda social con la que
podría despegarse del peso de sus aliados”.
Metodología. El análisis se basa
en 4425 registros de prensa escrita y digital peruana del 1 al 31 de mayo de
2026, sobre las dos candidaturas finalistas y sus círculos cercanos. La
clasificación de temas, vocerías, tono y conceptos se realizó mediante modelos
léxicos reproducibles, validados sobre el contenido de cada noticia. Las
mediciones de tono reflejan la favorabilidad de la cobertura mediática y no
constituyen una estimación de intención de voto.
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