La alta informalidad laboral sigue siendo uno de los principales obstáculos para reducir la pobreza en Lima
Lima, Jul.30,2026.- En la región de Lima, el 26% de la población se encuentra en situación de pobreza monetaria, lo que equivale a más de 3 millones de personas que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esta cifra se encuentra muy por encima de los niveles registrados antes de la pandemia, cuando la pobreza alcanzaba al 14% de la población.
El INEI estima que una persona requiere S/462 al mes para cubrir una canasta básica de alimentos, transporte, vivienda, salud y educación. Cuando los ingresos son menores a ese monto, se considera una situación de pobreza monetaria. Por ejemplo, una familia de cuatro personas requeriría como mínimo S/1,848 soles al mes para cubrir sus necesidades básicas.
“Reducir la pobreza de manera sostenible implica que más personas puedan acceder a empleos formales y mejor remunerados. Para ello, es importante impulsar la productividad de las actividades económicas de la región y generar más oportunidades de empleo”, explicó Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Los sectores que concentran la mayor parte de la actividad económica tienen un papel importante en la generación de empleo e ingresos para las familias. Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) casi la mitad de la economía regional (47.3%) se concentró en las actividades de servicios, como suministro de electricidad, gas y agua, así como el transporte, almacenamiento, hoteles, restaurantes y otros. Después se ubican la manufactura (16.8%), el comercio (13.6%) y las telecomunicaciones y servicios de información (7.2%).
Sin embargo, para que el crecimiento de estos sectores contribuya a reducir la pobreza, es necesario que genere más empleos formales y de mejor calidad. Actualmente, muchos trabajadores se desempeñan en la informalidad, con ingresos bajos e inestables y sin acceso a beneficios laborales. Si observamos el nivel de informalidad laboral en la región, en Lima Metropolitana es del 60% y en Lima provincias alcanza el 75%.
“Una persona que trabaja en un empleo informal –como algunos servicios independientes, comercio ambulatorio o pequeños negocios sin registro– puede generar ingresos, pero estos suelen ser más inestables y no incluyen beneficios como seguro de salud, pensión o protección laboral. Ante una enfermedad, la pérdida del empleo o una menor demanda, el hogar puede tener dificultades para cubrir sus gastos básicos”, indicó el economista.
Precisamente, según el Banco Mundial, reducir la pobreza en Perú de manera sostenida requiere políticas públicas que promuevan la formalización y la mejora de la calidad del empleo para fortalecer los ingresos de los hogares, así como ampliar el acceso a servicios de calidad como agua, saneamiento, electricidad e internet.
Del mismo modo, es necesaria la inserción de las mujeres en el mercado laboral, ya que muchas aún se concentran en empleos de baja calidad y productividad, además de asumir una mayor carga de trabajo doméstico no remunerado. Precisamente, indican que en el país, 4 de cada 10 mujeres abandonan el mercado laboral tras su primer hijo y 1 de cada 4 trabaja sin remuneración en zonas rurales.
“El crecimiento económico es un factor importante para reducir la pobreza porque permite generar más empleo, mayores ingresos y nuevas oportunidades. Sin embargo, para que sus beneficios lleguen a más hogares, debe estar acompañado de empleos de calidad y del acceso a servicios básicos como educación, salud, agua, saneamiento e internet, que permiten mejorar la calidad de vida y ampliar las posibilidades de desarrollo de las personas”, concluyó el economista.

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