Escuelas Ecoeficientes: más de 17 mil alumnos aprenden a manejar residuos y a cultivar biohuertos en el litoral


Lima, Set.29,2026.- Convertir residuos orgánicos en compost y utilizarlo para dar vida a biohuertos es parte del aprendizaje práctico que más de 17 mil escolares de 34 instituciones educativas del litoral peruano han recibido en el marco del programa Escuelas Ecoeficientes, de APRO, brazo social y ambiental de la industria pesquera peruana.
Según un estudio de la UNESCO, que revisó los currículos de cerca de 50 países, más de la mitad no hace referencia al cambio climático y solo el 19% aborda la biodiversidad. Sin embargo, la evidencia muestra que cuando la educación ambiental llega al aula, funciona: una revisión de 119 estudios liderada por la Universidad de Stanford encontró que más del 80% de los programas que buscaban cambiar hábitos ambientales en escolares lo consiguieron.

Las Escuelas Ecoeficientes gestionadas de la mano con las APRO, apuestan precisamente por ese aprendizaje práctico. Su portavoz, Araceli Lay, explicó que este programa, vigente desde el 2023, involucra a estudiantes, docentes y familias en prácticas de segregación, reciclaje, compostaje y biohuertos, con el objetivo de fortalecer la educación socioambiental en las comunidades costeras.

“Escuelas Ecoeficientes es un programa desplegado a lo largo del litoral y buscamos que los estudiantes comprendan que aquello que normalmente consideramos un residuo todavía puede aprovecharse y convertirse en un nuevo recurso. Cuando participan en todo el proceso, desde la segregación hasta la elaboración del compost y su uso en un biohuerto, la sostenibilidad y la economía circular se convierten en una experiencia que pueden llevar también a su vida cotidiana y lograr cambios reales de comportamiento”, señaló Lay.

Los logros acumulados de APRO: 4,490 kilos de compost, 304 biohuertos, 2,360 árboles sembrados y 250 talleres muestran que la educación ambiental puede medirse en resultados concretos dentro del patio de un colegio. Son 34 las instituciones educativas que han sido parte de este programa en diversas localidades del litoral, como Chicama (La Libertad); Chimbote (Áncash); Pisco y Tambo de Mora (Ica); Supe, Vegueta, Caleta Carquín, Chancay (Lima) y Callao.

“Lo más valioso pasa cuando el niño llega a su casa y le cuenta a su mamá que la cáscara no se bota, que se composta. Nosotros empezamos en la escuela, pero la conciencia ambiental termina en la familia y en el barrio”, sostuvo Lay.

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