45% de los peruanos no logra desconectarse: El descanso se convierte en un desafío para las empresas


Lima, Abr.22,2026.- Los límites entre el trabajo y el descanso son cada vez menos claros. Hoy, una alerta comienza a tomar fuerza en las organizaciones: cada vez más trabajadores mantienen conexión con sus responsabilidades laborales incluso fuera de la jornada, lo que pone en evidencia una dificultad creciente para desconectarse completamente.
De acuerdo con el informe regional sobre expectativas y vacaciones, realizado por Rankmi, el 45% de las personas no logra desconectarse mentalmente durante sus días de descanso, lo que pone en cuestión la efectividad de las vacaciones como espacio real de recuperación. En la práctica, esto se traduce en colaboradores que siguen atentos a pendientes, revisan comunicaciones o se mantienen disponibles de manera intermitente.

“El fenómeno no es aislado. Responde a un cambio más profundo en la dinámica laboral, donde los límites entre el tiempo personal y el trabajo se vuelven cada vez más difusos. El descanso comienza a operar como un espacio híbrido, afectando la capacidad de recuperación y generando desafíos para la sostenibilidad del desempeño en el tiempo”, agregó Felipe Cuadra, Director de RRHH & Cofundador de Rankmi.

A ello se suma que casi 1 de cada 5 trabajadores declara recibir contacto frecuente o constante por parte de su empresa durante sus vacaciones, lo que refuerza la idea de que la desconexión no depende únicamente de decisiones individuales. Factores como la falta de reemplazos, la concentración de responsabilidades en ciertos roles y culturas organizacionales que promueven la disponibilidad permanente están detrás de esta tendencia.

“La desconexión laboral comienza a posicionarse como un indicador clave en la gestión de personas. Más allá de ser un beneficio, se trata de una condición necesaria para asegurar la continuidad operativa, reducir errores y sostener niveles adecuados de compromiso. En esa línea, especialistas coinciden en la importancia de avanzar hacia políticas claras de descanso, protocolos de no contacto y liderazgos que modelen conductas alineadas con estos objetivos”, precisó Cuadra.

El desafío para las empresas no solo está en ofrecer vacaciones, sino en garantizar que estas cumplan su propósito. De lo contrario, advierten, el costo se traslada directamente a la operación, afectando tanto la eficiencia como la experiencia de los equipos en el largo plazo. De no gestionarse adecuadamente, esta desconexión incompleta puede escalar en mayores niveles de desgaste laboral e incluso en cuadros de burnout, impactando directamente en la productividad y el compromiso organizacional.

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