“Otra vez lunes”: ¿qué hay detrás del desgaste laboral al iniciar la semana?
Lima, May. 21,2026.- Para muchos trabajadores, el desgaste del lunes no comienza ese mismo día. En realidad, suele construirse desde cómo se cierra la semana anterior: pendientes acumulados, tareas sin priorizar o falta de claridad sobre los objetivos de los próximos días pueden generar una sensación de presión incluso antes de iniciar una nueva jornada laboral.
Según Giancarlo Ameghino, gerente de desarrollo y gestión humana del Grupo Crosland, la manera en que se organiza el cierre de semana —tanto desde las dinámicas de los equipos como desde la gestión individual de los colaboradores— puede influir en la capacidad de desconectarse durante los días de descanso y en cómo se afronta el inicio de una nueva semana laboral.
Esta situación cobra relevancia en un contexto donde el estrés laboral continúa impactando a los trabajadores. Según el Reporte de Burnout Laboral 2025 elaborado por Buk, Perú registra el mayor nivel de agotamiento laboral frecuente entre los países evaluados en Latinoamérica. El estudio revela que el 16% de trabajadores peruanos afirma experimentar burnout de manera constante o recurrente, superando a países como Colombia (14%), México (13%) y Chile (12%).
Frente a ello, especialistas en gestión humana destacan la importancia de convertir el cierre de semana en un espacio de organización y planificación estratégica, más que únicamente operativo.
En ese sentido, Ameghino explica que las reuniones de los viernes no necesariamente representan una carga negativa para los colaboradores. Por el contrario, cuando tienen un propósito claro y están enfocadas en planificación, pueden convertirse en una herramienta útil para ordenar prioridades, alinear equipos, cerrar la semana con mayor claridad y facilitar un inicio de semana más eficiente, reduciendo así la incertidumbre del lunes, reaccionando a urgencias o tareas desordenadas.
Asimismo, se precisa que no se trata de llenar la agenda de reuniones, sino de promover conversaciones realmente útiles y evaluar si estas deben realizarse necesariamente un viernes o pueden desarrollarse durante la semana. “Lo principal radica en una adecuada organización”, sostiene.
Lunes organizados
Por otro lado, a ello se suma la importancia de cómo los propios colaboradores inician la semana. Se recomienda que los equipos aprovechen el cierre de semana para dejar organizadas sus principales prioridades, pendientes y reuniones de los próximos días. Herramientas como calendarios compartidos, plataformas de gestión de proyectos, listas de tareas o bloques de tiempo en agenda permiten iniciar el lunes con mayor claridad y reducir la sensación de improvisación y olvidos.
“Cuando una persona termina el viernes con un panorama claro sobre lo que viene la siguiente semana, logra desconectarse mejor durante el fin de semana y retomar sus actividades con mayor enfoque. La organización previa puede marcar una diferencia importante en el bienestar y la productividad”, concluye Ameghino.
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